"Primera Ley: un robot no puede dañar a un ser humano o, con su inactividad, permitir que un ser humano sufra daño.
Segunda Ley: un robot tiene que obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo cuando tales órdenes vulneren la Primera Ley.
Tercera Ley: un robot debe proteger su propia existencia, siempre que esta protección no vulnere la Primera o la Segunda Ley.
Ley Cero: Un robot no puede perjudicar a la Humanidad ni, por omisión, permitir que la Humanidad sufra daño."
Isaac Asimov, “Las tres leyes de la robótica”
Antiguamente, se creaban artefactos capaces de realizar tareas diarias y comunes para el hombres, o bien, para facilitarles las labores cotidianas; se daban cuenta de que había tareas repetitivas que se podían igualar con un complejo sistema. Pero no todos estos artefactos tenían una utilidad, algunas máquinas solamente servían para entretener a sus dueños, y no hacían nada más que realizar movimientos repetitivos ó emitir sonidos. Los árabes fueron unos maestros en la construcción de autómatas y en la precisión de sus cálculos, se puede mencionar que inventaron el reloj mecánico, así como sus grandes aportaciones a la astrología.
Durante los siglos XVII y XVIII se crearon ingenios mecánicos que tenían alguna de las características de los robots actuales. Estos dispositivos fueron creados en su mayoría por artesanos del gremio de la relojería. Su misión principal era la de entretener a la gente de la corte y servir de atracción a las ferias. Estos autómatas representaban figuras humanas, animales o pueblos enteros. Algo más tarde que en la industria textil, se incorporan los automatismos en las industrias mineras y metalúrgicas. El primer automatismo que supuso un gran impacto social, lo realiza Potter a principios del siglo XVIII, automatizando el funcionamiento de una máquina de vapor del tipo Newcomen.
Los sistemas de automatización industrial han recibido un gran impulso en el siglo XX sobre todo por parte de la industria del automóvil, y desde entonces parece que cualquier máquinas que se produzcan no requieren más justificación que el ahorro de dinero o el mayor control y vigilancia de la población, sin importar nada su verdadera utilidad para la gente que las usa. Y no es la queja de la destrucción de puestos de trabajo lo importante aqui, sino la inutilidad para la gente que traen consigo. Por ejemplo: las máquinas expendedoras de toda clase de artículos han reemplazado al tendero, que nos proporcionaba información y atendía las posibles incidencias sobre la marcha, en una situación de estas nos queda además esperar a que la máquina no se "trague la moneda" y nosotros quedemos sin dinero y con hambre.
Para continuar con la investigación sobre la verdadera utilidad de los autómatas contemporáneos, basta con echar un vistazo a las máquinas que tenemos en nuestras casas, (que antes eran de cierta proporcion al lado de su manual de instrucciones, ahora, cuando compramos alguna máquina como un celular o un reproductor mp3, recibimos una caja inmensa, en la que menos del 5% es el producto y el resto, empaque y manual de uso) y nos daremos cuenta que hemos sido una vez mas victimas de la socuedad consumista. Las máquinas que tenemos son para satisfacer nuestras necesidades, eso no se puede cambiar, pero ¿ es una necesidad básica o ha sido creada por la publicidad ? Además de crear la necesidad, se crea el flujo de consumo y ciclo de vida del producto. Ahora es necesario cambiar de máquina cada lapso de tiempo (mucho menor que antes) porque la máquina se vuelve obsoleta o simplemente porque la sociedad alrededor subliminalmente asi lo pide.
He comenzado este escrito con un fragmento de la película de Fritz Lang "Metrópolis" porque éste es un ejemplo literal de lo que han hecho las máquinas con nosotros. Cegados por la belleza de la automatización y las nuevas tecnologías, no nos damos cuenta de la realidad. Para mí, los autómatas pretenden ser vivos por (valga la redundancia) tener una vida artificial, al reproducir movimientos y en si, acciones de los seres vivos. Pero creo que la vida artificial no existe, y por esto, los autómatas son solo parte del camino inconcluso del ser vivo en su afan de ser Dios. Que lo logre, a pesar de los avances tecnológicos, lo dudo mucho: solo logrará seguir colmando al mundo de estos seres vivos - no vivos que tratan ser pero no son.
Referencias:
http://www.mundofree.com/seronoser/golem/automatas.htm
www.henciclopedia.org.uy/autores/Pellegrino/Automatas.htm
http://automata.cps.unizar.es/Historia/Webs/la_revolucion_industrial.htm
miércoles, 5 de marzo de 2008
Autómatas y sociedad ... La automatización supondría "la segunda revolución industrial".
Publicado por Laloo en 19:29
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